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El órgano que necesita a un click de distancia

Felix 3D Printer – Printing Head. Por Jonathan Juursema CC-BY-SA-3.0

1.196 trasplantes de órganos fueron realizados en Colombia durante 2015, mientras 2.162 personas quedaron en lista de espera. Sin duda la demanda sobrepasa a la oferta. Hasta hace poco, la única solución era esperar a que los donantes murieran o que alguien cercano quisiera colaborar y fuera compatible. Afortunadamente, una tecnología que viene evolucionando rápidamente permitirá crear órganos “a la carta”, de manera que para salvar vidas ya no será necesario esperar que alguien muera o quede “incompleto”.

¿CON QUÉ SE VAN A CREAR LOS ORGANOS?

Los avances en materia de células madre, combinados con el progreso en el uso de las impresoras 3D (no, no son algo nuevo; su creación se remonta a la patente presentada por el estadounidense Charles W. Hull el 8 de agosto de 1984.), han facilitado usos alternativos como la ‘impresión’ de tejidos y nos permiten soñar hoy con la eliminación de las listas para trasplante de órganos.

¿CÓMO?

  1. Tener un diseño. La imaginación es el límite y en la actualidad existen programas de fácil acceso para crear modelos según su necesidad o incluso descargar bocetos disponibles de la Web.
  2. Conseguir la impresora. Gracias a la masificación de estas impresoras, ya es posible adquirirlas y usarlas como un accesorio más en la oficina o el hogar. Pero si lo prefiere, hay compañías que se dedican exclusivamente a la impresión 3D, y no es descabellado pensar que pronto serán tan comunes como las fotocopiadoras. En materia de órganos, es un asunto más complejo, pero la pregunta no es si sí, sino cuándo serán un equipo común en hospitales y centros médicos, como lo son hoy respiradores o desfibriladores.
  3. Materiales y paciencia. A diferencia de una impresora “normal”, la impresión 3D se fundamenta en ir agregando, una sobre otra, capas muy finas de plásticos, resinas o policarbonatos. Es por esta razón que pueden pasar varias horas para obtener el objeto final. En relación con la impresión de órganos hay que adicionar que su complejidad es mayor que la de crear una simple pieza de plástico; hay que saber hacer una combinación de materiales, tipo de células que se van a madurar, funcionalidad, construcción del tejido y varios campos tales como la ingeniería, la medicina, la biología, entre otros, para que el órgano sea compatible con el usuario final.

¿QUÉ SE HA IMPRESO?

Su uso tiene como resultado una amplia gama de productos. Prótesis para animales, carros ecológicamente sostenibles, zapatos de una sola pieza, vestuario, joyería, esculturas a partir de ecografías, instrumentos musicales, edificios y hasta pizzas. Y claro, cada vez más, soluciones para la salud humana.

¿Y PARA EL CUERPO HUMANO?

La industria del cuidado de la salud, es una de las que mejor provecho ha sacado de esta tecnología. Desde prótesis hasta estructuras para el oído, pasando por vasos sanguíneos, piel y partes del corazón. Gracias a su versatilidad, se trata de soluciones a la medida, diseñadas para responder a las necesidades específicas del paciente, a partir de biotintas y materiales resistentes, ligeros y similares a sus “versiones reales”. Además de la conveniencia de poder generar las ‘partes’ que necesitemos, también se evitarán todo tipo de complicaciones por infecciones o rechazos por incompatibilidad.

Un futuro sin las odiosas listas de espera para trasplantes está cerca. Se estima que para 2025, la creación y regeneración de tejidos, cartílago, hueso y órganos, será tan común que para nuestros estándares actuales parecerá magia.

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